Los diseños de interiores más exitosos no se tratan solo de cómo se ve una habitación; se trata de cómo se siente. Los profesionales destacan constantemente el aroma como un elemento crucial pero que a menudo se pasa por alto. La fragancia adecuada puede transformar un espacio, creando calidez y bienvenida, mientras que un aroma abrumador o artificial puede arruinar todo el efecto. No se trata de enmascarar olores, sino de superponer intencionalmente notas sutiles que mejoren la experiencia general.
El tiempo lo es todo: el aroma como toque final
Los diseñadores no consideran la fragancia hasta el final de un proyecto, después de finalizar los muebles, la decoración y la iluminación. Jacqueline Goncalves de Moksa Studio explica que espera dejar que los elementos existentes de la habitación guíen la selección de aromas. Este enfoque garantiza que la fragancia se sienta integrada con el espacio y no como una ocurrencia tardía.
Ella enfatiza las notas herbales naturales sobre los perfumes sintéticos o demasiado dulces, buscando una sensación acogedora y sólida. Esto se debe a que los aromas interactúan con los materiales de la habitación y la atmósfera general, y deben complementar esos elementos en lugar de chocar con ellos.
Evitar errores olfativos comunes
El mayor error es elegir fragancias demasiado fuertes o artificiales. Los aromas abrumadores pueden hacer que una habitación se sienta sofocante e incómoda, incluso si está bellamente decorada. Si un espacio ya huele abrumador, el primer paso es eliminar la fuente por completo.
El objetivo no es que los invitados identifiquen un aroma específico, sino que simplemente noten que la habitación huele bien. La sutileza es la clave. Las fragancias más efectivas se mezclan con el fondo, realzando el espacio en lugar de dominarlo.
El poder de los materiales naturales
Los diseñadores también aprovechan materiales naturales como la madera, el cuero y el lino, que liberan sutilmente un aroma con el tiempo, creando una sensación más suave y “vivida” que las opciones sintéticas. Las flores y hierbas frescas contribuyen a este efecto, aportando aromas limpios y naturales sin necesidad de una reaplicación constante. Estos elementos también añaden calidez visual, haciendo que la habitación sea más acogedora.
Capas para obtener profundidad, no dominio
En lugar de depender de un solo producto, es preferible superponer aromas en todo el espacio. Ceci Tucker de Wilde Folk Studio incorpora fragancias en múltiples niveles, desde productos de limpieza hasta jabones de manos y aerosoles para la habitación, creando un elemento de fondo fundamental. El objetivo es realzar el espacio sin llamar la atención sobre la fragancia en sí.
Con la creciente disponibilidad de opciones no tóxicas, incorporar fragancias intencionales es más fácil que nunca. Los diseñadores ahora dan prioridad a las ceras naturales (soja, cera de abejas, coco) y aceites esenciales con mechas de algodón o madera.
El aroma ideal: apenas perceptible
En última instancia, las habitaciones que huelen mejor no gritan “fragancia”. Huelen a limpio, cálido y sutil. Los diseñadores coinciden en que un espacio bien perfumado resulta acogedor y atractivo sin resultar abrumador. La clave es priorizar las fuentes naturales, estratificar los aromas estratégicamente y evitar cualquier cosa que se anuncie demasiado fuerte.
Las fragancias más efectivas son aquellas que apenas notas y que, sin embargo, contribuyen a una sensación general de comodidad y bienestar.

































