Un experimento reciente probó tres métodos comunes para prolongar la vida de las rosas cortadas: una solución de vodka y azúcar, alimento comercial para flores y aspirina triturada en agua. Los resultados fueron definitivos: el alimento para flores superó consistentemente a los otros métodos, manteniendo las rosas frescas por más tiempo.
El experimento implicó dividir un único ramo de rosas rojas en cuatro floreros: un grupo de control con agua corriente, uno con vodka y azúcar, otro con alimento para flores y un último con aspirina triturada. Cada jarrón recibió la misma cantidad de agua (8 onzas líquidas) y las soluciones se renovaron cada dos días, junto con un nuevo corte en ángulo en los tallos.
Vodka y azúcar: un cóctel fallido
La hipótesis detrás del método del vodka y el azúcar era que el vodka inhibiría el crecimiento bacteriano, mientras que el azúcar proporcionaría nutrientes. Sin embargo, las rosas en este jarrón comenzaron a caer al tercer día, los tallos se volvieron amarillos y las hojas se secaron. Al séptimo día, estas rosas fueron las primeras en marchitarse por completo. El experimentador notó que el exceso de azúcar podría haber promovido el crecimiento bacteriano en lugar de prevenirlo, mientras que la concentración de vodka podría haber sido incorrecta.
El amargo resultado de la aspirina
El método de la aspirina tenía como objetivo imitar las condiciones ácidas del suelo en el que prosperan las rosas. Sin embargo, las rosas en este jarrón también se deterioraron rápidamente, mostrando un color amarillento en la base y hojas crujientes. El experimentador teoriza que usar demasiada aspirina (dos tabletas para bebés por 8 onzas de agua) puede haber creado un ambiente demasiado ácido, dañando las flores en lugar de ayudarlas.
Alimento para flores: el ganador constante
Las rosas tratadas con alimento floral comercial mostraron consistentemente los mejores resultados. Al tercer día, todavía estaban prosperando, con las flores abriéndose más y los tallos permaneciendo erguidos. Para el séptimo día, estas rosas parecían casi tan vibrantes como cuando fueron cortadas por primera vez y todavía estaban vivas y coleando después de un día más.
La ciencia detrás del éxito
La eficacia del alimento para flores radica en su fórmula equilibrada: lejía para mantener el agua limpia, ácido cítrico para mantener los niveles de pH y azúcar como nutrientes. Esta combinación crea un ambiente ideal para que las flores cortadas sobrevivan más tiempo. El etileno, un gas producido por las flores marchitas, puede acelerar el deterioro de las flores cercanas, por lo que es importante separar las rosas deterioradas.
El experimento concluyó que el alimento comercial para flores es el método más confiable para extender la vida útil de las rosas cortadas. Los trucos de bricolaje, aunque teóricamente sólidos, requieren mediciones precisas que son difíciles de lograr sin herramientas científicas.
