Los promotores de viviendas y los agentes inmobiliarios ven constantemente los mismos errores cometidos por los propietarios que intentan vender. El objetivo no es mostrar tu estilo, sino crear un lienzo en blanco para que los compradores imaginen sus propias vidas. Una presentación neutral y ordenada aumenta drásticamente el atractivo de una propiedad y el precio de venta.
El poder de la despersonalización
Los compradores no quieren sentirse invitados. Quieren imaginarse en el espacio. Los artículos personales, como fotografías familiares o arte muy específico, crean una barrera. Retírelos por completo. Reemplácelos con una decoración genérica y acogedora: paisajes, estampados abstractos y plantas. La clave es un atractivo amplio, no una expresión individual.
Como dice Stephanie Engel de Real Estate Bees, “Los compradores de viviendas no están interesados en comprar su vida. Quieren imaginar la suya propia”.
Sin embargo, evite que la casa parezca estéril. Introduzca un color mínimo a través de cojines, fruteros o flores frescas.
La trampa del desorden
Demasiadas “cosas” distraen a los compradores. Hace que el espacio parezca más pequeño y les impide imaginar sus pertenencias allí.
La solución es ordenar sin piedad. Alquile una unidad de almacenamiento, done artículos no utilizados o simplemente tírelos. Las superficies no deben contener más de tres objetos cuidadosamente seleccionados. En algunos casos, son preferibles las paredes desnudas: enfatizan las características arquitectónicas en lugar de los accesorios.
Las paredes neutrales se venden más rápido
Los colores llamativos o el papel tapiz recargado son factores decisivos. Los compradores necesitan ver una pizarra en blanco.
La pintura neutra les permite imaginar su propia decoración. Evite cualquier cosa que los distraiga. Lo mismo se aplica al suelo: lo mejor es que esté limpio, sencillo y discreto.
Mobiliario: Menos es Más
Los pies cuadrados son valiosos. Las habitaciones superpobladas parecen más pequeñas y menos atractivas.
Quita el exceso de muebles. Un dormitorio solo necesita una cama, mesas de noche y una cómoda. Las secciones de gran tamaño o los sillones reclinables voluminosos reducen el espacio percibido. Asegúrese de que la ubicación de los muebles no obstruya el flujo de tráfico.
El atractivo exterior importa
El exterior es la primera impresión. Descuidarla es un error costoso.
Ordene el jardín, lave las entradas de vehículos y corte el césped. Agregue toques acogedores como un felpudo o muebles de porche. Los compradores deciden en cuestión de segundos si se molestarán siquiera en entrar.
La iluminación crea el ambiente
La mala iluminación hace que una casa parezca poco acogedora y mal mantenida.
Maximice la luz natural. Abra las cortinas y persianas. Complementar con iluminación artificial en tonos cálidos (2700-3000K) en toda la vivienda. Las temperaturas inconsistentes del bulbo (mezcla de calor y frío) crean una apariencia discordante y poco profesional. Reemplace todas las bombillas para lograr una atmósfera cohesiva y acogedora.
En el competitivo mercado actual, la presentación no es opcional: es esencial. Estos errores de preparación pueden reducir significativamente el valor de una vivienda y la velocidad de venta. Es mucho más probable que una propiedad neutral, bien iluminada y ordenada atraiga compradores y obtenga mejores precios.
































