Los fregaderos de acero inoxidable son un elemento básico de la cocina, apreciados por su durabilidad y asequibilidad. Resisten la corrosión gracias al cromo y mantienen el brillo con el níquel agregado, lo que los hace ideales para hogares ocupados. Pero el agua dura y una limpieza inadecuada pueden dejar manchas y rayas antiestéticas. Afortunadamente, una limpieza profunda es rápida y sencilla y restaura el brillo en menos de 20 minutos.
La importancia de la limpieza periódica
Los fregaderos de la cocina deben limpiarse después de cada uso para evitar el crecimiento de bacterias y la acumulación de alimentos. El mantenimiento diario significa que solo se necesita una limpieza más profunda semanalmente. La lavandería y los lavabos exteriores también se benefician de una atención frecuente. Ignorar esto provoca manchas difíciles, depósitos minerales y una superficie antihigiénica.
Limpieza Profunda Paso a Paso
- Enjuague bien: Use agua caliente para eliminar los residuos sueltos de las superficies del fregadero y del grifo.
- Cubra con bicarbonato de sodio: Espolvoree generosamente bicarbonato de sodio seco sobre toda el área del fregadero, incluido el grifo. Se adhiere bien a superficies húmedas y actúa como un abrasivo suave, levantando partículas de comida y grasa mientras neutraliza los olores.
- Frote en la dirección de la veta del metal: Utilice una esponja o un cepillo no abrasivo para fregar en la dirección de la veta del metal. El acero inoxidable cepillado tiene líneas tenues que se deben seguir para evitar rayones. Un cepillo de dientes viejo funciona bien para lugares estrechos, incluso alrededor del grifo y el desagüe. No enjuagar todavía.
- Activación con vinagre: Rocíe vinagre blanco destilado sobre el bicarbonato de sodio. La acción efervescente resultante ayuda a disolver los depósitos minerales que causan manchas y rayas. Déjalo reposar hasta que deje de burbujear.
- Enjuague final: Enjuague bien el área del fregadero y del grifo con agua tibia o caliente.
- Seque e inspeccione: Utilice un paño de microfibra para secar completamente. Compruebe si hay manchas persistentes, como óxido o decoloración.
Cómo combatir las manchas rebeldes
Para las manchas persistentes, cree una pasta de crémor tártaro (bitartrato de potasio) y vinagre blanco destilado. Aplicar en la zona afectada, frotar suavemente y dejar reposar al menos cinco minutos antes de enjuagar. Repita si es necesario.
El toque final: pulir para dar brillo
Una vez limpio y seco, aplique unas gotas de aceite de oliva o de coco en un paño de microfibra y pula el fregadero y los accesorios. Esto añade un brillo final y ayuda a repeler el agua.
Mantener un fregadero de acero inoxidable limpio es sencillo con el enfoque correcto. La limpieza constante previene la acumulación, preservando su aspecto e higiene durante años.
