El riesgo oculto de higiene: por qué su toalla facial necesita un lavado más frecuente

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Muchas personas pasan por alto una práctica de higiene sencilla pero fundamental: lavarse las toallas faciales con regularidad. Los dermatólogos y expertos en limpieza coinciden en que el lavado frecuente es esencial para prevenir la acumulación de bacterias y la irritación de la piel, pero la mayoría de las personas no los lavan con suficiente frecuencia.

El dilema diario: ¿Con qué frecuencia es suficiente?

Lo ideal es que las toallas faciales se laven después de cada uso. La Dra. Julia Milman, dermatóloga, reconoce que esto no es realista para la mayoría de las personas. Sin embargo, el consenso es que lo mejor es lavarlo al menos a diario, especialmente si se usa para secar la cara después de lavarla o aplicar productos para el cuidado de la piel. Si una toalla se empapa completamente en la ducha, o si se le aplica un limpiador directamente, es necesario lavarla inmediatamente.

Ampliar el intervalo: cuándo puedes esperar

El Dr. Milman sugiere extender el tiempo entre lavados evitando usar la toalla para quitar el maquillaje y asegurándose de que se seque por completo entre usos. Ella recomienda usar toallas pequeñas y fáciles de girar colgadas completamente abiertas para que se sequen. Separar las toallas para las manos y las encimeras es fundamental para evitar la contaminación cruzada. Reutilizar una toalla una o dos veces es aceptable si permanece seca y limpia, pero más allá de eso, se convierte en un caldo de cultivo para las bacterias.

Por qué es importante: más allá de simplemente “limpiar”

No se trata sólo de estética. Las toallas sucias pueden contribuir a los brotes y la irritación de la piel. Si experimentas imperfecciones inexplicables a pesar de utilizar buenos productos para el cuidado de la piel, tus hábitos de lavado pueden ser los culpables. Esto es especialmente cierto si utiliza detergentes o suavizantes fuertes, que pueden irritar aún más la piel.

Mejores prácticas de lavandería

Afortunadamente, no es necesario lavar las toallas faciales por separado. Utilice agua tibia o caliente con un detergente suave y sin fragancia. Omita el suavizante de telas y seque las toallas completamente a fuego medio a alto. Las toallas deben reemplazarse cada seis a doce meses ya que se degradan con el tiempo.

Más allá de las toallas faciales: otros puntos críticos de higiene que se pasan por alto

La necesidad de un lavado frecuente va más allá de las toallas faciales. Los expertos recomiendan:

  • Fundas de almohada: Cada 2 o 3 días (especialmente si utilizas productos de cuidado de la piel activos)
  • Toallas de mano: Cada 1 o 2 días (las superficies de mucho contacto propagan los gérmenes fácilmente)
  • Toallas de baño: Cada 3-4 usos
  • Sombreros y gorras: Semanalmente si se usan con frecuencia
  • Diademas de maquillaje: Cada pocos usos
  • Máscaras para dormir: 1 o 2 veces por semana

El profesional de la limpieza Tanu Grewal también destaca el riesgo de higiene que se pasa por alto en los teléfonos inteligentes, que se presionan contra la cara y albergan importantes bacterias. Las toallitas desinfectantes regulares son esenciales.

“Si te toca la cara con regularidad, probablemente debería ver la lavadora con regularidad”. — Dra. Julia Milman

Ignorar estas sencillas prácticas puede provocar problemas cutáneos innecesarios y propagación de bacterias. Dar prioridad a las toallas limpias y otras telas de uso frecuente es un pequeño esfuerzo con importantes beneficios de higiene.