Los toques finales antes de que lleguen los invitados a menudo incluyen toallas limpias y percheros, pero persiste una pregunta: ¿dónde encaja el desatascador del inodoro en la etiqueta de anfitrión? Los expertos coinciden en que, si bien los émbolos visibles no son ideales, la accesibilidad es clave. Este artículo examina las mejores prácticas para almacenar esta herramienta de baño esencial.
El equilibrio entre estética y funcionalidad
Los profesionales de la limpieza recomiendan mantener los émbolos al alcance pero almacenados discretamente. Dejar un desatascador a la vista no se considera de buena educación, pero quitarlo por completo puede crear una situación incómoda y potencialmente desordenada para los invitados.
“Recomiendo tener un desatascador a mano pero bien guardado”, dice Iryna Balaban, directora ejecutiva de Elite Maids. La mejor solución es un tocador con espacio de almacenamiento, un armario de baño o un carrito decorativo. El objetivo es hacerlo accesible sin que se note inmediatamente.
El almacenamiento adecuado evita problemas
El saneamiento es una preocupación válida. Un émbolo mojado y sin limpiar puede generar bacterias y olores. Sin embargo, expertos como Joseph Passalacqua de Maid Sailors explican que el secado y el almacenamiento adecuados minimizan el riesgo.
“Si dejas un émbolo húmedo directamente en el piso, atrapa agua debajo de la goma, y esa humedad atrapada es lo que crea olores y crecimiento de bacterias”, explica Passalacqua. La ventilación es clave: utilice un soporte con drenaje o flujo de aire para asegurarse de que el émbolo se seque por completo.
Por qué la accesibilidad es más importante
Al final, no tener un émbolo disponible es peor que mantenerlo visible. Los huéspedes obligados a pedir uno corren el riesgo de pasar vergüenza, y una emergencia de plomería sin un desatascador puede escalar rápidamente.
Petya Holevich de Fantastic Services sugiere: “La mejor manera es mantener un émbolo accesible pero discreto colocándolo en un gabinete cerrado, una canasta de almacenamiento con ventilación o dentro de un soporte cubierto exclusivo para émbolos”.
Si no es posible un almacenamiento discreto, déjelo en un lugar visible para que los invitados puedan encontrarlo rápidamente. Una experiencia cómoda para los huéspedes incluye la libertad de manejar emergencias menores de forma privada.
Como señala Balaban, “los huéspedes disfrutarán de la privacidad de afrontar una emergencia sin tener que preguntar”.
En conclusión, lo ideal es lograr un equilibrio entre limpieza, discreción y funcionalidad. Al guardar el émbolo correctamente, los anfitriones garantizan un ambiente cortés y práctico para sus invitados.

































