Diseñadores negros sobre cómo la cultura da forma a su oficio

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Los diseñadores negros están a la vanguardia de un movimiento que celebra la identidad, el patrimonio y el poder de la creación espacial intencional. Mientras el Mes de la Historia Afroamericana brinda la oportunidad de resaltar sus contribuciones, varios diseñadores destacados compartieron cómo su cultura no sólo se refleja en su trabajo, sino que también lo mejora. El impacto es claro: el diseño, para estos creadores, es más que estética; se trata de afirmación, curación y pertenencia.

Función, seguridad y narración de historias

DuVäl Reynolds enfatiza que el diseño siempre debe estar arraigado en la función y el propósito, moldeado por las tradiciones de reuniones comunitarias y experiencias compartidas. Su enfoque, como muchos otros, prioriza la creación de calidez y conexión dentro de un espacio. Ashley Ross va más allá y sostiene que el diseño debe primero garantizar la seguridad emocional de los clientes negros en una sociedad que a menudo los margina. El trabajo de Ross no se trata solo de interiores; se trata de reconstruir la autoestima y proporcionar refugio.

Tejiendo la historia en espacios modernos

David Quarles, IV, cuya herencia abarca raíces dominicanas, criollas, irlandesas, liberianas e indígenas americanas, encarna este enfoque estratificado. Integra a la perfección elementos culturales (colores, texturas, referencias históricas) en cimientos limpios y modernos de mediados de siglo. Lauren Ashley se hace eco de este sentimiento y afirma que la representación es un principio fundamental de su empresa. Sus diseños no sólo son hermosos; son intencionalmente auténticos, lo que garantiza que los clientes se vean reflejados en sus espacios habitables.

El arte como moneda cultural

El papel del arte es central en este movimiento. Estos diseñadores no sólo decoran; curan narrativas culturales. Ashley Ross enfatiza que el arte es esencial y, durante demasiado tiempo, su valor solo fue reconocido póstumamente para muchos artistas negros. Ella defiende voces contemporáneas como Cristina Martínez, cuyo trabajo captura poderosamente los movimientos sociales y culturales. Las fotografías y los dibujos de Reginald Cunningham y Gee Horton, respectivamente, ilustran aún más este compromiso de honrar el arte negro vivo.

Inspiración personal y colectiva

La música, la sinestesia y los viajes también influyen en el proceso creativo. Quarles utiliza la música para traducir los estados de ánimo en paletas de colores; por ejemplo, “It’s My House” de Diana Ross evoca melocotón, rosa, amarillo y verde. Este enfoque sensorial se extiende a la incorporación de artefactos de sus viajes, como muñecas dominicanas sincara, en sus diseños.

Los diseñadores también buscan a pioneros como Joy Moyler, Sheila Bridges y Corey Damen Jenkins, quienes han desafiado las normas de la industria y allanado el camino para una mayor representación.

El poder del diseño negro radica en su capacidad para crear espacios que no solo se ven hermosos sino que se sienten como en casa: un lugar donde se celebra la identidad, se honra la historia y la pertenencia es innegable.

Estos diseñadores no sólo están remodelando interiores; están construyendo un legado de diseño intencional que centra la experiencia negra.